Para consumir fruta deshidratada no hace falta receta: se come sola, como pasabocas, o mezclada con lo que ya comes en el día, como la avena del desayuno, el yogur, una ensalada, un pedazo de queso campesino o el café de la tarde. Si la vas a usar para cocinar, se hidrata unos minutos en agua tibia. Como el agua ya se fue y el sabor quedó concentrado, con un puñado pequeño basta.
Cómela sola, pícala sobre la avena o el yogur, acompáñala con queso campesino o con café, o déjala en agua tibia de 10 a 20 minutos si la vas a usar en una receta. Un puñado rinde más de lo que parece.
Siete formas de comerla sin complicarte
Casi todo lo que se encuentra sobre este tema está escrito desde España o México, y habla de orejones, dátiles y ciruelas pasas. Acá la fruta es otra: mango de tierra caliente, uchuva de montaña, naranja de valle. La cocina también cambia. Estas son las formas que más nos gustan en casa.
- Sola, a media tarde. Es la más fácil. Una lámina de mango o unas cuantas uchuvas mientras terminas algo en el computador. Se come despacio, porque es más densa que la fruta fresca.
- Con el café. El mango con un tinto es de lo que más nos piden probar. Su dulce se encuentra con el aroma a chocolate de un café de tostión media, y la uchuva, con su acidez, deja la boca lista para el siguiente sorbo.
- En la avena o el yogur. Pica el mango en tiritas y échalo sobre la avena caliente al final, para que se ablande sin deshacerse. Con yogur natural y granola funciona igual, y ya no tienes que endulzar.
- Con queso. Es la misma idea del bocadillo con queso que todos comimos de niños: dulce contra salado. Prueba mango con queso campesino o uchuva con un queso más maduro. Sirve para las onces y para armar una tabla cuando llega visita.
- En el agua o en una infusión. Aquí gana la naranja. Echa una rodaja en una jarra de agua fría y déjala una hora en la nevera, o ponla en una taza de agua caliente con una astilla de canela. El perfume sale de la cáscara.
- En la ensalada. Unas uchuvas partidas por la mitad sobre lechuga o espinaca, con un poco de queso, le ponen a la ensalada un punto ácido y dulce que se nota sin robarse el plato.
- En la lonchera o en el bolso. No se riega, no se machuca y no mancha. Es de los pocos pasabocas que aguantan la tarde entera dentro de una cartera y salen igual que entraron.
Cómo hidratarla para cocinar
Si la quieres para una torta, un pan o una salsa, conviene devolverle algo de agua. Pon la fruta en un tazón, cúbrela con agua tibia y déjala entre 10 y 20 minutos, según qué tan gruesa sea. Escúrrela y sécala con un paño antes de usarla. El agua que sobra queda con sabor a fruta, así que no la botes: sirve para un jugo o para mojar un bizcocho.
Una idea que nos gusta mucho es hidratar el mango en aguapanela tibia en vez de agua sola. Se oscurece un poco y toma un dulce de panela que va muy bien sobre el helado o dentro de un pan casero.
Para hornear, pícala en trozos pequeños y pásala por un poco de harina antes de mezclarla con la masa. Así no se va toda al fondo del molde.
Un puñado de mango al lado del café de la tarde ya es una pausa completa.
Cuánto comer y cómo guardarla
Como la fruta perdió casi toda su agua, en un puñado pequeño cabe mucha fruta fresca, con su dulce natural concentrado. Por eso rinde tanto. Dos o tres láminas de mango o un puñado de uchuvas suelen alcanzar para un antojo.
Guárdala en su bolsa bien cerrada, en un lugar fresco y lejos del sol. En tierra caliente o en clima húmedo, un frasco de vidrio con tapa la protege mejor. Si se te endurece un poco, unos minutos en agua tibia la reviven.
Nuestras tres frutas vienen en bolsas de 60 g con un solo ingrediente en la etiqueta: mango, uchuva o naranja, sin azúcar añadida. Si quieres saber cómo se hacen, lo contamos en qué es la fruta deshidratada, y de dónde viene cada una en frutas colombianas que saben a sol. Para la versión con café, el nuestro es excelso colombiano, cultivado a 1.890 m s. n. m., con notas cítrico afrutadas y aroma a chocolate. Las frutas y el café te esperan en la tienda.