La diferencia está en el centro. La trufa es ganache por dentro y por fuera: una bola de chocolate y crema que se cubre de cacao en polvo o de más chocolate. El bombón es una cáscara fina de chocolate templado con un relleno adentro, que puede ser ganache, toffee o caramelo. Por eso la trufa se deshace en la lengua y el bombón cruje cuando lo partes.
La trufa es ganache por dentro y por fuera, cremosa y rústica. El bombón es una cáscara fina de chocolate con relleno adentro, y suena al partirse.
Por qué se llama trufa
Por el hongo. La trufa negra que se busca bajo tierra es una bola irregular, oscura y cubierta de una capa terrosa, y las primeras trufas de chocolate de la pastelería francesa se rodaban en cacao en polvo hasta quedar igualitas. El nombre se quedó, aunque hoy muchas se cubren con chocolate y quedan lisas.
Ese origen explica su forma. La trufa no sale de un molde, se bolea a mano una por una, así que ninguna queda idéntica a la otra. Si te llegan seis trufas exactamente iguales, seguramente salieron de una máquina.
Cómo se hace cada una
El bombón empieza por la cáscara. Se templa el chocolate, se pinta el molde por dentro, se deja endurecer, se rellena y se sella con una tapa de chocolate. Es un trabajo de paciencia y de temperatura, y lo conté con calma en qué es un bombón relleno.
La trufa va al revés. Primero el ganache, que es chocolate derretido con crema batido hasta quedar sedoso. Se deja enfriar hasta que agarra cuerpo, se bolea con las manos y se cubre. No hay molde ni cáscara: es ganache de principio a fin.
Una se deshace y la otra cruje. Ahí está todo.
A qué sabe cada una
La trufa sabe más a crema y a cacao junto, en un solo bocado redondo. Se deshace rápido y deja el sabor largo. Nuestras trufas van por ese lado: notas de cacao y crema, sin nada que las distraiga.
El bombón juega al contraste. Primero la cáscara firme y amarga, después el corazón. Como el relleno manda, cada bombón puede ser un sabor distinto. En la caja de seis van surtidos los cinco rellenos de la casa: toffee, ganache de whisky, ganache de limón con coriandro, ganache de chocolate y pimienta y ganache de aguardiente amarillo.
Un dato que sorprende a la gente: las dos cajas traen seis piezas, pero la de trufas pesa 150 gramos y la de bombones 60. La trufa es bastante más grande y se come más despacio.
Cuál regalar el 19 de septiembre
Depende de a quién.
- Si no conoces bien sus gustos, las trufas. Un solo sabor, parejo, difícil que no le guste.
- Si le gusta descubrir, los bombones. Son cinco rellenos y cada uno lleva el cacao para un lado distinto.
- Si es para compartir en la oficina, los bombones también: se reparten mejor y dan más conversación.
- Si es para un niño o para alguien que no toma, ten en cuenta que dos de los rellenos llevan licor, el ganache de whisky y el de aguardiente amarillo. Los otros tres no llevan alcohol, pero la caja va surtida. Si eso pesa en tu decisión, escríbeme al WhatsApp antes de pedir y hablamos.
Cualquiera de las dos aguanta los días que faltan si la guardas bien, y eso te lo conté en cómo conservar el chocolate artesanal. Si andas armando el regalo completo, en regalos de amor y amistad hechos en Colombia hay más ideas.
Las trufas y los bombones se hacen a mano, en tandas pequeñas y en caja de seis. Los dos saben mejor si los sacas unos minutos antes y, si quieres estirar el momento, ponles al lado una taza de nuestro café: tiene aroma a chocolate y se entienden solos.